jueves, 22 de junio de 2017

DÉCIMA TERCERA APROXIMACIÓN


Eje lll. Enfoques Institucionales

Lidia Fernandez


Lucia Garay



Cristian Varela
El análisis institucional en la modernidad tardía




FICHAJES

El fragmento de esta clásica novela de la literatura Argentina escrita en 1949, hace un recorrido de la vivencia de un alumno del monte santiagueño, al ingresar a la escuela, de la mano de un maestro rural de fuerte vocación y voluntad por encarar un proyecto educativo incipiente en el lugar.
La relación entre Shunko, cuyo significado en quichua es “el más pequeño”, y el profesor, es el eje central del argumento; a través del cual se trabaja el vínculo entre este hombre que viene de la ciudad y un grupo de niños y niñas cuya cultura, rica en mitos y leyendas que explican los fenómenos naturales y espirituales, entra en contraste con las enseñanzas del educador.
Sin embargo, el hecho de que el maestro supiera hablar quichua, idioma natal de los lugareños, y su apertura a establecer una relación de respeto y aprendizaje mutuo con sus alumnos, fue generando un clima de confianza, que auspició el aprendizaje a través de un vínculo cada vez más fuerte.

A continuación algunas ideas e inspiraciones en base a la lectura del fragmento propuesto por la cátedra:

  • ·      “(…)Ya había comprobado que los chicos lograban enseñarse entre sí cosas que él no pudo meter en la cabeza de ningún “duro”. ¿Cómo lo conseguían? Vaya uno a saber; los chicos se comprenden mejor entre sí que con los adultos(…)” (Pag. 98). Esta cita fue una invitación a pensar prácticas colaborativas entre alumnos, que les posibiliten ayudarse a comprender temas entre sí. Por ejemplo, nombrar asistentes de clases que pueden ir variando de mes a mes, y que colaboren a aclarar las dudas de sus compañeros a la hora de realizar actividades áulicas.
  • ·      “-No creas, Shunko, lo que les expliqué hoy del eclipse; lo que es cierto es el caso que nos ha contado la viejita: “El padre sol y la madre luna…”. (Pag. 104).  Aquí se valora y respeta la cultura y creencia original de la población. Este principio de situarse en el contexto desde el respeto por la sabiduría ancestral, que guía sus prácticas es algo a auto reflexionar a la hora de pensar el vínculo con el conocimiento que se quiere compartir según el contexto.
  • ·      En una parte del relato, el profesor había instaurado la regla de que en el colegio no se podía hablar guaraní, y que quien lo hiciera, debía escribir en el pizarrón una frase hasta llenar todo el espacio. En un momento dado, él, sin querer, pronuncia una palabra en guaraní, y sus alumnos lo castigan haciendo que escriba “¡hasta que las ranas críen pelos!”. Luego de eso, el señor nunca más volvió a prohibir el quichua. Este fragmento nos lleva a pensar en la necesidad de que los acuerdos sean respetados tanto por docentes como por alumnos. Como por ejemplo, en el caso del uso del celular  y la prohibición de utilizarlos en clase; si el docente se pone por encima de la norma haciendo uso de su equipo personal, genera una situación contradictoria y una atmósfera de injusticia.
  • ·      El encuentro cotidiano entre humanos aprendiendo mutuamente lleva al cultivo de un cariño inevitable, que se manifiesta en un compromiso emocional por el sentir del otro. Ese otro, que refleja las ganas con que cada día la profesora va a desempañar su tarea, de acompañar a sus alumnos en el camino de descubrir el mundo y de descubrir de qué manera y con qué propósito quieren habitarlo.
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Breve reseña de "Relato de Docentes Noveles"


Hablamos de una suerte de “hoja de ruta” de una docente que recién comenzaba a ejercer como tal, Flavia Bazán, quien en sus primeros pasos se inclinaba a dictar su materia (formación ética y ciudadana) en alguna escuela rural pues allí se sentiría más “segura”. Es así como llega a una escuela rural de Agua Amarga, un pueblo pequeño ubicado en el distrito Andino “Los Árboles”. Luego de una breve descripción respecto de la zona y sus virtudes, se adentra de lleno en su experiencia personal como docente y como persona en una zona tan inhóspita a la vez que tranquila para realizar sus primeros pasos.

Mientras esperaba la noticia de su incorporación a dicha institución, sucedió que pudo encontrar horas cátedra para la misma materia pero esta vez en otra escuela: José Padroni, de la localidad de La Puntillla. Luego de algunas referencias sobre esta zona, llega el momento en que la directora de la primera escuela le llama para comunicarle que ha sido seleccionada para dictar sus clases allí, y aceptó (las horas de ambas escuelas no se superponían). 


Luego comienzan una serie de descubrimientos por parte de ella: en primer lugar advierte que ambas escuelas se encontraban en zonas que si bien poseían evidentes carencias materiales, la más importante parecía ser la afectiva. Describe la primera mañana que tuvo que dar clases como “fría pero muy segura” debido a sus experiencia en prácticas docentes de escuelas técnicas. Sus nervios fueron mermando conforme les “veía las caritas” a los chicos, pero sucede que la directora le propone horas cátedras de una materia que no manejaba: historia, y sus conocimientos no eran suficientes. Por ello se decide a desempolvar libros en principio para lograr una buena presentación tanto de ella como la materia. 


Mientras se iba preparando sus clases y afianzando en ellas, sucede que en 2005 se cambia la estructura curricular, cambiando materias y quitando algunas. Entre ellas, Formación ética y ciudadana pasaría a incorporarse en Historia y por ello, perdería horas cátedra. Desde entonces, comienza un peregrinar por búsqueda de horas involucrándose con la disciplina “historia”, hasta que logra acceder a una nueva escuela también de carácter rural. Aquí y por primera vez, sintió prejuicios para con los chicos pues advertía que eran revoltosos, inquietos y tenían dificultades de “lectocomprensiva”. Pero con el tiempo se fue dando cuenta que esos mismos niños trabajaban y eran sustento de familias. La escuela aparecía por primera vez para ella como un “refugio” para los individuos, más que un establecimiento educativo. El microcosmo de sus dos escuelas eran diferentes y con ello, sus desafíos. Para ello tuvo que aprender a diseñar estrategias diferentes para solventarlos. Hace hincapié en la importancia que tuvo para ella conocer a sus alumnos y sus historias y, por ejemplo, realizar juegos educativos que acorten distancias entre todos. A menudo se daba cuenta que le importaba más demostrarse a sí misma que sabía los contenidos y no sus transmisión logrando aprendizajes. También fue importante la estrategia de pequeños grupos para mantener el curso bajo control a la vez que los alumnos se sentían acompañados.


Luego de una breve descripción de las carencias materiales en ambas escuelas, llega en 2005 la propuesta de participar de un concurso nacional sobre un ensayo de Derechos Humanos y comienza así a relatar de qué manera fue preparando a sus alumnos con la participación incluso de otras comunas para lograr resultados. Es así como fueron preseleccionados y viajó juntos con sus alumnos, a Mendoza para el veredicto. Ello significó todo un desafío para ella en tanto era la primera vez que viajaba sola con ellos. Luego de un “lamentable cambio de dirección” en 2006, llega su primera experiencia como titular que relata como un paso adelante pero que no por eso debía dejar ni la zona ni especializarse para mejorar sus clases.
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     Reseña de “Diario de ruta – Los trabajos y los días de un maestro rural”.



            La obra es un cuaderno de bitácora auténtico, testimonial que retrata las experiencias vividas en la escuela Rural N° 11 de Tristán Suárez entre 1938 y 1957.


El autor realiza un relato de sus días como maestro rural, retratando la vivencia y el progreso de los niños en su paso por la escuela.
El autor desarrolla su experiencia educativa desde una perspectiva que busca acompañar a los alumnos en la construcción de procesos de aprendizajes contextualizados y significativos, anclados en la propia iniciativa de los sujetos.

Iglesias busca diferenciarse de la escuela hegemónica y normalista, critica en este sentido las formas de evaluación basadas en la repetición mecánica de lecciones y saberes que no adquieren sentido para los alumnos.
Critica las exigencias formales de prolijidad, caligrafía, atributos que no demuestran una verdadera comprensión de saberes.
Marca como profundamente antipedagógico el juicio público a los que son sometidos los alumnos mediante calificaciones y la entrega de diplomas, que imponen valoraciones asociadas a la incompetencia de los niños.
Reconoce a la escuela como una institución rutinaria, indiferente a la circunstancialidad de la vida de cada niño, que no se adapta a los tiempos de los alumnos y busca que estos se adapten a la institución.

Propone en cambio una pedagogía que ponga en el centro de interés al niño, no como objeto, sino como sujeto de la educación, que con la ayuda de los materiales y el maestro, encuentre la oportunidad de desarrollar sus propias capacidades.
Propone una escuela que interpele a los alumnos, que tenga en cuenta sus vivencias y sus condiciones de existencia como preocupación pedagógica. Remarca la importancia de las primeras experiencias, los primeros contactos, las primeras impresiones como las situaciones que van a influir en la trayectoria de vida de los sujetos y reconoce la importancia de la escuela y el docente como participes de estas primeras experiencias en la socialización de los sujetos.

Para el autor la evaluación es parte de un proceso de acompañamiento y de autocorrección por parte de los alumnos, reconociendo tiempo diferentes para cada etapa y para cada persona. En este sentido hay una valoración de una apropiación crítica de los saberes.

Para concluir, remarcamos como el autor realiza su tarea estableciendo referencias que configuran una posición crítica respecto del contexto socio cultural de su época. En este sentido se interroga como la escuela puede realizar su tarea sin antes resolver problemas asociados a conflictos sociales y económicos.

La obra puede inscribirse en la corriente pedagógica Escuela Nueva. La misma es una corriente crítica de la escuela moderna tradicional. Esta corriente pedagógica esta asociada a la filosofía del socialismo utópico y se reconoce como profundamente humanista.

La Escuela Nueva crítica a la escuela tradicional y la asocia a una metodología de enseñanza enciclopedista y de carácter expositivo, en la que el alumno adquiere un rol pasivo.







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