viernes, 9 de junio de 2017

SÉPTIMA APROXIMACIÓN


     Registro etnográfico de Gabriel Barbero

     Yo he visto varias escenas en un establecimiento escolar donde hubo un caso de acoso escolar. Ante tal situación la profesora advierte el problema. La directora interviene mediante dos diálogos con dos alumnos en su despacho. Cuando el último alumno vuelve al aula, este se sienta en su banco bajo la mirada cómplice de algunos alumnos y preocupada de otras.

    Lo que creo que ha sucedido es que uno de los alumnos era blanco de un caso de bullying siendo cómplice casi todo el curso, excepto una compañera y otro compañero. En un principio, el líder de los revoltosos le ensucia el banco a la víctima y por ello  se ve obligado a sentarse en los primeros bancos, ante la orden de la profesora de ubicarse  en un lugar. Allí, se encuentra a su lado a un compañero que no tuvo que ver con el incidente.

    Posteriormente, los mismos chicos le quitan un cuaderno de tareas a la misma víctima y la profesora lo advierte. Su posición esta vez su posición es dura: que se paren los culpables. La complicidad del curso es grande por tanto todos se paran. Ante ello hace ir a uno de los chicos a hablar con la directora, pero vuelve sin demasiada preocupación. Entonces va ahacer lo mismo el compañero que no hizo nada (bajo la amenaza de otro compañero) y se impone ante Dirección en no decir quién fue el responsable, incluso ante la amenaza de expulsión o sanción. Apenado, vuelve al curso.

    La otra compañera que tampoco hizo nada le pregunta ¿decimos algo? y él responde que no. Así, se evidencian las dinámicas de código en un curso. Sentí dolor, impotencia y bronca por las injusticias y la desidia de las autoridades.







Registro etnográfico de Damián Suárez




     El el fragmento observado se ve una situación de clase en una escuela secundaria. Se observa un grupo de adolescentes, chicos y chicas y a una docente al frente del aula. Los alumnos dispuestos en filas, ubicados en sus pupitres, frente al pizarrón. La profesora se ubica al frente de los alumnos y dispone de un escritorio.
     Después de que todos los alumnos ya están dentro del aula, ingresa un último alumno, la profesora le indica que se siente. Luego de un intercambio verbal el alumno se sienta adelante junto a un compañero. A este último, uno de los jóvenes le quita un cuaderno, el cual empiezan a pasarlo entre los chicos hasta quedar en posesión de una alumna.
     La profesora parece advertir la situación y pregunta a los alumnos quién es el responsable de quitarle el cuaderno a uno de los chicos, la profesora dice que se pare el responsable de dicha acción. Los alumnos comienzan a pararse de a uno, haciendo imposible individualizar al responsable.
     La profesora apunta al alumno que llego al ultimo, porque piensa que el sabe quien es el responsable de quitarle el cuaderno a su compañero. Este alumno se niega a señalar quién fue, por esta razón es enviado a hablar con la directora del establecimiento. La directora exige al alumno que diga quien fue el responsable de la situación. El alumno regresa a su aula, se sienta en su posición, sus compañeros lo miran y él los mira. Un compañero le acerca una nota, el la lee y responde con un gesto.


(El subrayado corresponde a lo que señaló la compañera Carmen Heredia en el intercambio de las observaciones)





Registro etnográfico de Carmen Heredia




Lo que se vio fue una escena escolar con jóvenes de 15, 16 o 17 años entrando a clase. Cada uno se acomoda en su lugar excepto uno que encuentra su asiento manchado por sus compañeros. Entra la profesora y le pide al estudiante que se siente, le responde algo, la profesora insiste y el estudiante toma otro asiento libre. La profesora parece de carácter severo, les da una indicación y todos los alumnos sacan cosas de sus mochilas, mientras la profesora no los ve, unos estudiantes le quitan el cuaderno a quien comparte banco con el chico que cambió de asiento, y lo pasan de mano en mano hacia la otra punta del aula.

La profesora pretende continuar con la clase que había planificado y se encuentra con que uno de los estudiantes no tienen el material y parece no poder explicar porqué, quizás por miedo o por timidez. La profesora sospecha que los estudiantes ocultan algo e intenta sacarles información. Intercambian rápidas palabras donde

El cuaderno lo tiene una compañera que quise ve molestia y enojo por parte de la profesora, antes la respuesta de algunos alumnos la profesora les pide que se queden de pie. Es así que todo el curso permanece parado, cada uno al lado de su banco, menos el compañero a quien le habían quitado el cuaderno.ere devolvérselo a quien se lo pasó y no se lo reciben. El compañero que permanece sentado lo hace con una actitud de pesar y frustración.

Luego la profesora le pide a uno de los estudiantes (el que le quitó el cuaderno) que se retire del aula y se dirige a la oficina de la directora, cuando vuelve le indica a su compañero, que había tenido que cambiar de asiento, que vaya a la oficina de la directora.






Registro etnográfico de Luz Pacheco Dworniczak


Qué veo que está pasando

     Qué pienso que está pasando
     Qué siento que está pasando

Observo un curso de los últimos años de una escuela secundaria, entrando a la primra hora de clases. El último alumno en llegar tiene el asiento lleno de tina de lapicera roja, su compañero de al lado, lo mira burlonamente,acto de bulling o broma pesada que la víctima asimila como moneda corriente de sus días. Esta situación me hace sentir incomodidad y pena por asociarla a una enfermedadsocial del desamor que nos posiciona en una necesidad de debilitar a otra persona para sentirnos más fuertes.
Este hecho, hace que la víctima deba cambiarse de asiento al frente, junto a un alumno con actitud ensimismada que ni siquiera lo mira ni saluda. Pienso que hay confilctos previos que llevaron a esta secuencia de sucesos. Siento la tensión del clima de clase.
A penas la profesora da una instrucción para comenzar la clase, el mismo alumno que había manchado el asiento con tinta, le roba al jóven esimismado su cuederno de clases y lo pasa a otra compañera de más atrás con la incentivación a que lo siga pasando. La profesora le pregunta al alumno ensimismado, llamándolo por el nombre de Joseph, dónde está su cuaderno, éste le cuenta que le han sacado el cuaderno pero que no sabe quién ha sido, entonces la profesora va preguntando a uno a la vez y les va diciendo que se paren y queden en esa postura en lo que no aparezca el cuaderno prdido. Siento bronca por ver la complicidad de todo el curso, en participar de un acto de desprecio y hostigación a un par, esa actitud de manada en la que uno se lanza a un pozo y todo el resto le sigue detrás.
Toca el timbre y la profesora sale enojada del aula. Apenas ella cierra la puerta, Paul (Quien tuvo la iniciativa de robar el cuaderno), pega un grito y otro compañero le impide el acceso a Joseph.Paul y el resto de los compañeros comienzan a decirle cosas a Joseph de manera agresiva y con miradas burlonas. De manera reprovativa, Kaspar, el alumno a quien le habían hecho la broma de la lapicera roja, sale del aula y se producen miradas tensas con Paul y otros compañeros varones. Siento lástima por la impotencia que observo en Joseph y ganas de samarrearlo para que reaccione.
Al regresar al salón de clases, la profesora de lice a Paul que vaya a dirección, él reacciona quejosamente, la profesora le insiste y el accede. Al regresar, mira a Kaspar burlonamente y le dice que la directora le llama. Kaspar va a dirección, y allí mantiene una conversación tensa con la directora quien nombra a Joseph y a Paul y al parecer le dice que éste ultimo ha dicho que él es el responable de lo del cuaderno y le amenaza. Kaspar regresa calisbajo al curso, y Paul y otro compañero lo miran burlonamente como si hubiera caído en la trampa que le tendieron. Otra alumna le manda un papelito con una pregunta, y Kaspar la mira, diciendo que le fue mal en dirección.Siento malestar por el obrar autoritario e ineficiente tanto de la profesora como de la directora, para manejar una situación tan delicada. Sin darse cuenta, están siendo cómplices de una violencia oculta, en la que la víctima está expuesta y presionada a hablar, imposibilitado de hacerlo por el hecho de que eso genere más violencia contra él mismo.


                                    



     (Re) formulación de recomendaciones y recaudos



    Si bien entendemos que no se trata en esta instancia de realizar un registro etnográfico propiamente dicho, sí que nos valemos de las herramientas que esta disciplina nos brinda para llevar a cabo una observación de situación de clase. En este sentido y a los fines de llevar adelante este tipo de registro es que proponemos las siguientes recomendaciones:
  • Partir de una o varias hipótesis de trabajo a modo de disparador para adentrarse en el planteo. Esta instancia puede darse a modo de pregunta o bien una premisa que, en principio, guíe nuestro trabajo y observación.
  • Para evitar inconvenientes metodológicos, es recomendable no confundir los materiales fácticos (aquello que nos brindan los hechos) con los sensaciones que ellos nos provocan como personas, ya que podría ensuciar la finalidad de la tarea.
  • Realizar un esquema para diferenciar la disposición en el espacio de los protagonistas y los sucesos. Ello podría facilitar la visualización del observador con respecto a lo que acontece. Conviene también, en el mismo apartado, tener en cuenta la diferenciación del tiempo cronológico para ordenar, sistematizar y organizar aquello que se va observando amén de facilitar su lectura.
  • Aconsejamos también utilizar instrumentos (colores, dibujos, subrayados, notas de voz) que sirvan para destacar o diferenciar aquello que creamos pertinente para su posterior análisis.
  • Enfatizar el uso de la primera persona a la hora de la redacción del material para hacedor de la observación y no partícipe de la misma.

    Así como hemos recomendado prácticas que podrían facilitar la tarea correcta de una observación, podemos también dar cuenta de otras que que no aconsejamos para ello tales como:
  • Ya que se trata de una observación, no es recomendable realizar intervenciones ni participaciones en la actividad para dar cuenta de la manera más fehacientemente posible el material.
  • En el transcurso de la observación, no se debería etiquetar ni a los protagonistas ni al hecho, así como tampoco interpretarlos. Ello correspondería a una sistematización posterior.






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